Estimadas familias, Es un honor poder anunciar oficialmente que las inscripciones para el I CONGRESO ANDALUZ SOBRE TDAH quedan abiertas. Gracias a la gran labor efectuada por el grupo de trabajo de ACODAH, nuestro primer congreso ¡ya es una realidad! Os facilitamos los enlaces a toda la información: - I Congreso Andaluz Sobre TDAH - Programa detallado - Inscripción al Congreso Se ha hecho un gran esfuerzo por parte del comité organizador para poder ofrecer un precio muy ajustado para todos los miembros de las asociaciones federadas, entre los cuales se encuentra tu familia. El precio por persona para inscribirse al congreso (antes del 30 de octubre) es de 40.- €, incluyendo la asistencia a todas las ponencias, los cafés en los descansos y el programa cultural mencionado en el "Programa Detallado". No incluye alojamiento (se ofrecen varias opciones en el programa a reservar a través de la secretaría técnica), ni almuerzos, que se podrán efectuar en los alrededores del Rectorado de la Universidad de Córdoba. FAHYDA ha negociado con INTURJOVEN una oferta adicional de alojamiento básico en el Albergue Inturjoven de Córdoba, con el fin de mantener mínimo el gasto para las familias que así lo requieran. En este caso el precio es de € 32 por persona, incluyendo toallas y dos noches de alojamiento y desayuno. El albergue está situado en pleno centro de Córdoba en los alrededores de la Mezquita. ¡Ojo, el nº de plazas es restringido y la reserva se debe efectuar lo antes posible! Aprovechamos para animaros a darle difusión máxima a este congreso entre vuestros familiares y conocidos y, sobre todo, al profesorado de vuestros hijos, sean Centros de Enseñanza Primaria o Secundaria. ¡Os esperamos!
domingo, 8 de septiembre de 2013
lunes, 2 de septiembre de 2013
TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD EN JÓVENES Y ADULTOS:PROBLEMAS PSICOLÓGICOS Y ADAPTATIVOS
Alfredo R. del Álamo.
Neuropsicólogo. Fundación SPF de Neurociencias.
Presentación del TDAH infantil.
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) ya aparece descrito anecdóticamente en el siglo XIX, pero su diagnóstico no fue codificado adecuadamente hasta principios de la década de 1980. Hoy día se considera un problema neurológico cerebral, multicausal y con notable base poligénica que crea en el paciente una vulnerabilidad del SNC ante diferentes estresores externos ya sea tempranos (intrauterinos) o/y perinatales (primer o como mucho segundo año de vida del niño) que más abajo detallaremos.
El diagnóstico de TDAH se realiza fundamentalmente a través de la evaluación de la conducta observable en un niño por los padres en casa y por el profesorado en la guardería o escuela, en coincidencia con criterios claves ya definidos en manuales clínicos (por ejemplo en la CIE-10 de la OMS o en la DSM-IV de la APA) y con el apoyo de escalas específicas de TDAH (tal como el Cuestionario de Conners para padres-PSQ y para profesores-TRS, el Cuestionario de DuPaul, el SNAP-IV, y las Escalas de McCarney, de Kendall-Wilcox y de Werry-Weiss-Peters), pruebas neuropsicológicas diversas y exploración neurológica para descartar otras patologías de base (RMN, SPECT, EEG, etc).
El TDAH es un trastorno que se presenta de forma bastante diversa según los niños afectados. Las tres posibles notas diagnósticas básicas son la desatención, la impulsividad y la hiperkinesia motora. No vamos a entrar en este trabajo en la descripción detallada de cada síntoma en la infancia. Clínicamente los pacientes se agrupan en: tipo hiperactivo-impulsivo puro (el menos frecuente de los tres tipos: 5% de los casos), tipo desatento puro (25% de los casos), y tipo mixto (el más frecuente: 70% de los casos).
La prevalencia varía según autores y rigurosidad de los criterios diagnósticos: desde el 3-7% de la población infantil en la mayoría de los estudios, hasta el 15% de los escolares. Su incidencia es 3 a 5 veces más frecuente en los niños que en las niñas, dándose el caso que en los niños son más frecuentes (de forma comparativa) los síntomas hiperkinético-impulsivos, y en las niñas los síntomas de desatención. El TDAH es el trastorno psiquiátrico más frecuente en la infancia, y se da prácticamente por igual en todas las culturas, estratos sociales y grupos étnicos.
En el nivel neurológico, se han encontrado diferentes áreas cerebrales afectadas en los niños con TDAH, tanto por disminución de su tamaño como por hipofunción. En concreto, hay anomalías en el cerebelo, los ganglios basales, cuerpo calloso, cíngulo y corteza del lóbulo frontal. El principal neurotrasmisor implicado es la dopamina, asimismo con importante papel asignado a la noradrenalina.
Etiológicamente el TDAH es un problema multicausal. Los factores genéticos son los más relevantes y pueden llegar a explicar hasta el 75% del peso causal; de hecho, si un padre padece TDAH cada hijo tiene 4 a 8 veces más probabilidades de padecer TDAH que la población general; si un gemelo padece TDAH el otro gemelo multiplica por 15 veces el riesgo de también padecerlo, y si un hermano tiene TDAH cualquier otro hermano es de 5 a 7 veces más propenso a desarrollar este trastorno. Aún no se conocen bien el cromosoma o los cromosomas implicados en la génesis del TDAH; están siendo estudiados el cromosoma 5 y el 11, cuyos genes producen respectivamente la proteína transportadora de la dopamina (DAT1) y el receptor D4 de dopamina (DRD4-7). También se consideran implicados otros genes tales como DRD2, DRD5 Y DAT5. Otros factores no-genéticos relacionados con el riesgo de padecer TDAH que se han aducido en algunos estudios son: fumar la madre durante el embarazo o ingerir importantes cantidades de alcohol, ser prematuro el bebé o con bajo peso al nacer, sufrimiento en el pre o postparto (hipótesis de la disfunción cerebral mínima perinatal por eclampsia, toxemia, hemorragias uterinas, hipoxia en el parto, etc), padres con baja inteligencia y seria deprivación educativa. Están siendo hoy día muy cuestionadas las hipótesis etiológicas que sugerían como causas primarias del TDAH unas erróneas estrategias educativas tempranas o/y clima y estimulación familiar negativa (divorcio, ambos padres trabajan mucho tiempo, restricción punitiva hacia el niño y maltrato infantil, discusiones frecuentes parentales, hospitalismo, etc), y sensibilidad patológica a algunos alimentos (azúcar, aspartamo, colorantes, aditivos, vitaminas, salicilatos, etc) aunque puede que algunos niños con TDAH pueden ver incrementada secundariamente su sintomatología ante tales estresores familiares o metabólicos.
El tratamiento actual del TDAH considerado como más adecuado es siempre multimodal: 1- Farmacológico, inexcusable ya que considerado individualmente se ha demostrado en numerosos estudios que resulta ser el tratamiento más efectivo frente a intervenciones psicológicas, pedagógicas o psicosociales también aplicadas aisladamente (por ejemplo véase los resultados del MTA Cooperative Group). El tratamiento medicamentoso fundamentalmente se realiza a base de psicoestimulantes que regulan la dopamina y la noradrenalina cerebrales: metilfenidato (Rubifen, Concerta, en USA Ritalin), dextroanfetamina (Dexedrina), premolina (Cylert), mezclas (Adderall); medicamentos no estimulantes tales como la atomoxetina (Sttrattera), tricíclicos, bupropión, clonidina, etc; 2- Refuerzos pedagógicos, con programas individualizados y a largo plazo de mejora de la concentración, de la memoria de trabajo y memoria activa, de la inhibición y demora de respuesta, del automonitoreo de la propia ejecución, de la psicomotricidad fina, etc; 3- Intervenciones psicológicas individuales sobre el niño de tipo modificación de conducta y/o terapia cognitiva para resolver diferentes problemas; y 4- Orientación y entrenamiento a los padres sobre el manejo cotidiano de un niño con TDAH, incluyendo la promoción del asociacionismo entre las familias con TDAH.
Y ya por último, anotar que el TDAH infantil muestra una importante comorbilidad: en el 85% de los casos hay otro diagnóstico y en el 65% hay dos diagnósticos comórbidos. Se asocia frecuentemente a otros problemas tales como fracaso escolar, otros problemas de aprendizaje (ejemplo: dislexia), trastorno negativista desafiante (oposicionismo), problemas de relación con compañeros, agresividad (y otros trastornos de conducta tal como robos y mentiras), baja autoestima, problemas afectivos (ansiedad, depresión, distimia), trastornos psicomotores y tics, etc.
2- El TDAH en adolescentes y jóvenes.
Hasta no hace muchos años se pensaba que el TDAH era un trastorno propio de la infancia, y que al crecer y madurar el niño dejaría de ser hiperactivo. Sin embargo hoy día se sabe que no es así, y que buena parte de los niños diagnosticados con TDAH lo siguen siendo de jóvenes y de adultos, y que les crea una serie de problemas variables en intensidad y tipología durante buena parte de su vida.
Según diferentes estudios, entre más de un tercio y dos tercios de los niños TDAH siguen cumpliendo los criterios clínicos durante su adolescencia y juventud temprana. Los problemas más relevantes que el adolescente con TDAH presenta respecto al grupo control son:
•Terminan menos frecuentemente la enseñanza secundaria hasta la selectividad, y con mas frecuencia realizan módulos de FP, etc.
•Sus notas son peores y han repetido mas cursos durante la secundaria.
•Acceden con menos frecuencia a la Universidad, y pueden cambiar varias veces d carrera.
•Mayor dificultad para integrarse de forma estable en grupos de amistades y de pares.
•Se encuentran entre los jóvenes más impopulares del instituto.
•Edad más temprana de inicio de relaciones sexuales.
•Mayor riesgo de embarazos de adolescentes o jóvenes.
•Iniciación temprana en el consumo de alcohol y mayor frecuencia de intoxicaciones etílicas a la semana.
•Peor autoestima y sentimientos de inferioridad al compararse con otros.
•Frecuentes ideas de suicidio.
•Comorbilidad con trastornos de ansiedad y depresión.
•Sensación interna de inquietud aunque no se manifieste conductualmente.
•A veces torpeza psicomotora.
•Incidencia de pequeños robos, escaparse de casa, problemas tempranos con la ley.
•Frecuencia de diagnóstico de Trastorno de Personalidad Disocial.
•Aceptan mal la autoridad y la disciplina (conflictos frecuentes con padres, profesores, etc).
3- El TDAH en adultos.
Hasta hace un par de décadas ha sido muy descuidado el estudio del TDAH en adultos, y aún hoy día las investigaciones sistemáticas sobre la eficacia y seguimiento de los programas terapéuticos farmacológicos y no farmacológicos son escasos. En general se estima que de los niños con diagnóstico de TDAH, casi un tercio seguirá cumpliendo los requisitos clínicos durante la edad adulta, pero más de la mitad seguirá mostrando sintomatología atenuada (aunque ya sin satisfacer los criterios DSM-IV ó CIE-10) que a veces se ha denominado TDAH “subtipo residual”. El dato neurobiológico mas frecuente en adultos con TDAH apunta a una persistente hipoactividad frontal dopaminérgica. La estrategia medicamentosa usada en la adultez es similar a la ya bien establecida para la infancia.
El TDAH tiende a variar algo la presentación de sus síntomas en la etapa adulta. En general, podemos citar siete fenómenos:
•La hiperkinesia motora disminuye en frecuencia e intensidad, pero la impulsividad y sobre todo la desatención se mantienen en el TDAH adulto.
•El número de síntomas por paciente tiende a disminuir al llegar a la edad adulta.
•La intensidad tiende a moderarse, aunque aún les plantean notables problemas en su vida cotidiana.
•Los síntomas TDAH se van volviendo más egosintónicos, es decir, tienden a integrarse en la personalidad del individuo como “una forma crónica de ser”.
•Menos del 5% de los TDAH adultos siguen a largo plazo un tratamiento específico para el TDAH, bien sea farmacológico o psicológico.
•La preponderancia del TDAH en varones respecto a las mujeres es menos marcada en la edad adulta que en la infancia.
•Aumenta la comorbilidad de tipo psiquiátrico.
Los principales problemas psicosociales detectados en los adultos con TDAH son:
•Logran trabajos de estatus mas bajos y menos remunerados.
•Cambian mas veces de trabajo durante su vida.
•Son despedidos laboralmente con más frecuencia.
•Sufren accidentes laborales con mas frecuencia.
•Valoran peor sus propios trabajos (poco satisfactorios y por debajo de sus aptitudes), y son peor valorados por sus jefes como trabajadores.
•Baja autoestima general.
•Con mayor frecuencia se sienten frustrados con la vida que llevan.
•Sensación frecuente de aburrimiento alternante con inquietud interna.
•Mayor incidencia de separaciones conyugales y divorcios.
•Frecuentes malos tratos domésticos.
•Irritabilidad fácil y enfados frecuentes.
•Labilidad emocional.
•Frecuencia de diagnósticos de diversos Trastornos de Personalidad (límite, explosivo, antisocial, narcisista, inmaduro, etc.)
•Ajuste social peor en cantidad y calidad.
•Menos cantidad de amistades íntimas y menos duraderas.
•Alta proporción de consumo excesivo y abuso de tabaco, alcohol y drogas.
•Mayor frecuencia de accidentes de tráfico, y más graves.
•Ingresos en prisión y conductas abiertamente delictivas (agresiones a personas, destrucción de objetos, robos).
•Alta comorbilidad de depresión mayor y trastorno bipolar.
•Presencia de problemática del espectro obsesivo-compulsivo.
•Frecuencia de padecer insomnio crónico y otros trastornos del sueño.
4- Bibliografía específica.
•Biederman, J; Mich, E y Faraone, SV. (2000): Age dependent decline of ADHD revisted: impact of remission definition and symptoms subtype, Am J Psychiatry, 157: 816-818.
•Brown, TE. (2003): Trastorno por déficit de atención y comorbilidad en niños, adolescentes y adultos; Masson, Barcelona.
•Downey, K; Stelson, O; Pomerleau, B y Gordinani. (1997): Adult attention deficit hyperactivity disorder. J Nerv Ment Dis, 185: 32-38.
•Elias, Y y Estañol, B. (2006): Evolución y pronóstico del TDAH. En: Trastorno por déficit de atención e hipractividad, Trillas, Mexico, pp 69-71.
•Gratch, LO. El trastorno por déficit de atención. (2000): Clínica, diagnóstico y tratamiento en la infancia, adolescencia y la adultez; Ed Médica Panamericana. Madrid.
•Mannuzza, S; Klein, RG; Bassler, A; Malloy, P y La Padula, M. (1993): Adult outcome of hyperactive boys, Arch Gen Psychiatry, 50: 565.
•Mannuzza, S; Klein, RG; Bassler, A y Malloy, P. (1998): Adults psychiatric status of hyperactive boys grown up, Am J Psychiatry, 155: 493-498.
•Mulas, F; Etchepareborda, MC; Abad, L y otros. (2006): Trastornos neuropsicológicos de los adolescentes afectos de trastorno por déficit de atención con hiperactividad, Rev Neurol, 43: S71-S81.
•Quintero G, FJ; Correas, J y Quintero L, FJ. (2006): Trastorno por déficit de atención e hiperactividad a lo largo de la vida; Ergon, Madrid.
•Rodríguez del Alamo, A. (2004): Both CAQ-Test & SCID-CV-Interview profiles in adult patients with attention deficit hyperactivity disorder, Psichol Clin Research, 20, (2): 121-125.
•Rodríguez del Álamo, A. (2008): Psychological troubles and life-span handicaps in Attention deficit hyperactivity disorder in adults. En: VVAA, Unofor Papers, vol 10, 1; OUP, Eugene: pp 8-11.
•Satterfiel, J y Schell, A. (1997): A prospective study of hyperactive boys with conduct problems and normal boys: adolescent and adult criminality, J Am Acad Child Adolesc Psychiatry, 36: 1726-1735.
•Soutullo, C y Díez, A. (2007): Evolución del TDAH en la adolescencia y en la edad adulta. En: Manual de diagnóstico y tratamiento del TDAH; Ed Médica Panamericana, Madrid, pp 71-74.
•Wander, PH. (1995): Attention-deficit Hyperactivity Disorder in adults; OUP, Nueva York.
•Wassserstein, J; Wolf, LE y LeFever, FF. (2001): Adult attention deficit disorder: brain mechanisms and life outcome. Ann Acad Sc, 931.
•Wilens, TE; Biederman, J y Spencer, TJ. (1999): Attention-deficit/ hyperactivity disorder in youth. En: Hendren, RL (ed), Disruptive behavior disorders in children and adolescents. Review of Psichiatry, Vol 18; APA Press, Washington.
se publica un libro tdah para pediatria
El pediatra es la persona clave en el diagnóstico del TDAH
• El diagnóstico precoz del TDAH reduce los problemas asociados como el fracaso escolar y los trastornos graves del comportamiento
• El TDAH afecta aproximadamente un 5% de los niños en edad escolar1, aumenta en un 45% el retraso escolar y duplica el riesgo de trastorno de abuso de sustancias (TUS)
El pediatra juega un papel fundamental en la detección del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y en el tratamiento inicial. Así lo han destacado los expertos reunidos en el 62 Congreso Nacional de la Asociación Española de Pediatría (AEP) celebrado el pasado mes de junio en Sevilla y en el que se ha presentado el libro TDAH en Pediatría, el primero en España específico para pediatras.
“TDAH en Pediatría es una herramienta muy útil y práctica que permitirá mejorar el diagnóstico precoz y por tanto el pronóstico, y reducir de manera significativa los problemas asociados al TDAH como son el fracaso escolar y los trastornos graves del comportamiento”, señala Pedro Javier Rodríguez Hernández, coordinador del libro, Doctor en Medicina y Psicólogo del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Ntra. Sra. de Candelaria (Tenerife). “El pediatra es el primer y más importante eslabón en el diagnóstico y tratamiento inicial del TDAH, y, a partir de ahí, la coordinación entre especialistas y también entre el sistema sanitario y educativo es fundamental y necesario en todas las ocasiones”, añade este especialista.
El libro ha contado con la colaboración de los principales expertos nacionales en este trastorno.
Diagnóstico y tratamiento precoz para evitar problemas asociados al TDAH
TDAH en pediatría incide en la importancia del diagnóstico precoz, así como en el diagnóstico de la comorbilidad asociada al TDAH. En líneas generales, se acepta que hasta dos tercios de niños con TDAH presentan un trastorno comórbido a lo largo de su vida. El TDAH constituye por tanto un importante factor de riesgo para otros trastornos como los del aprendizaje o el trastorno por uso de sustancias (TUS).
Las dificultades en el aprendizaje es uno de los aspectos en los que el TDAH tiene un mayor impacto. De hecho cerca de 80% de los casos con TDAH sin tratamiento tiene bajo rendimiento académico, y un 45% repetirá por lo menos un año escolar2.
En el caso del trastorno por uso de sustancias, las personas que durante la infancia han presentado un TDAH tienen mayor vulnerabilidad a las adicciones en la vida adulta, y a que su inicio sea más temprano y más grave3. La prevalencia del TUS es de un 52% en las personas con TDAH, lo que prácticamente duplica el porcentaje en las personas sin el trastorno (27%).
Los trastornos de conducta disruptiva (TCD), de ansiedad, trastorno obsesivo compulsivo, depresión, trastorno bipolar (BP) y trastorno de Tourett son otras de las comorbilidades que se contemplan en el caso de las personas con TDAH. La guía ofrece unas pautas concretas de actuación en cada caso y las opciones de tratamiento, -tanto farmacológico como no farmacológico-, más adecuadas en cada caso.
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1 Esther Cardo, Mateu Servera, Carmen Vidal, Begoña de Azua, Marta Redondo, Laura Riutort / Influencia de los diferentes criterios diagnósticos y la cultura en la prevalencia del trastorno por déficit de atención/hiperactividad
2 Martínez M, Henao GC, Gómez LA. Comorbilidad del TDAH con los trastornos específicos del aprendizaje. Rev Colomb Psiquiatr. 2009;38(1):178-94
3 Ramos-Quiroga JA, Pérez J, Palomar G, Nogueira M.Comorbilidad del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y trastorno de uso de sustancias (TUS). En: Guía básica de psicofarmacología del TDAH. Madrid: Springer SBM; 2012. p. 139-54.
CLINICA GALLEGA "MUSICA Y TDAH"
Música para tratar a los pacientes con trastorno de déficit de atención o hiperactividad. Esta es la innovadora propuesta del centro Attendere de A Coruña, uno de los primeros en Galicia en aplicar el método Tomatis, que consiste en la estimulación del paciente mediante sonidos musicales modificados electrónicamente. La terapia va dirigida principalmente a los afectados de TDAH, cuya sintomatología incluye desde la inatención o la impulsividad hasta la falta constante de concentración.
Según la psicóloga Cinty Martínez Villar, del centro Attendere: "el oído es, junto a la vista, el sentido que procesa más información. Si tú le hablas a alguien y ya se pone muy nervioso, o reacciona de forma extraña, es que algo falla. Y no solo eso, también controla funciones como el equilibrio. Si tenemos problemas ahí eso puede manifestarse en la forma de trastornos psicomotrices" explica Martínez Villar. "El oído electrónico ayuda a recuperar lo que llamamos escucha ideal, que es la que tendríamos de no sufrir esos problemas, y así el niño puede tranquilizarse y ser más consciente de su entorno y sus acompañantes". El oído electrónico no es un remedio infalible que cure milagrosamente los trastornos, pero a pacientes hiperactivos, con falta de atención o comunicación, o incluso con casos leves de autismo, puede ayudarles a alcanzar la paz que necesitan.
En primer lugar realizan la historia del paciente (un 57% de los mismos son niños de los cuales, alrededor de 8 de cada 10 son oriundos de A Coruña). Martínez Villar mantiene que "es muy importante hablar con él un buen rato y conocerlo lo suficiente, no solo intercambiar cuatro palabras y hacerse una idea vaga de lo que le puede ocurrir". Se le realiza entonces un test de escucha. Según Martínez Villar "tiene un componente que se centra en la vía auditiva y otro en la ósea, por vibraciones. Representamos cómo lo capta el paciente, y su respuesta a ello, en una gráfica doble. Si la curva ósea supera o toca a la auditiva es que algo falla". En otras palabras, si el niño percibe más información mediante las vibraciones que capta su cuerpo que con el sonido, esto puede significar un trastorno en su percepción, que pueda llegar a afectar a su conducta, derivando en falta de atención graves o problemas similares.
"Cuando estimamos que podemos ayudar al paciente le sometemos al oído electrónico. Se le aplica cantos gregorianos y, sobre todo, música de Mozart, debido a que favorece el sentimiento de vitalidad y su tempo se acerca a los ritmos biológicos", mantiene Martínez Villar, antes de añadir que "estas melodías, filtradas y distorsionadas, además de acompañadas de las vibraciones oportunas, se modifican para coincidir en la curva que debería percibir el niño, y así proporcionan calma a un joven que habitualmente carece de ella, por lo que obtiene mejor percepción de todo lo que le rodea, lo que puede llegar a volverle bastante más comunicativo."
martes, 27 de agosto de 2013
ACIDENTES DE TRAFICO Y TDAH
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| FOTO DE MARIA MUÑOZ |
"Intercambiar mensajes de texto está en otro orden de magnitud en comparación con otras distracciones. Es una preocupación que hay por los adolescentes en todas partes, y los niños con TDAH tienen un riesgo mucho mayor", señaló el Dr. Andrew Adesman, jefe de pediatría del desarrollo y conductual del Centro Médico Pediátrico Steven and Alexandra Cohen de Nueva York, en New Hyde Park.
El TDAH y el texting son un doble problema para los conductores adolescentes
Los adolescentes con un trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) son peores conductores que sus pares que no sufren del trastorno, y enviar y leer mensajes de texto solo agrava los problemas en la carretera, muestra un estudio reciente
- Además, enviar mensajes de texto al volante distrae hasta tal punto que hace que los adolescentes normales conduzcan tan mal como los que tienen un TDAH, lo que pone de relieve el peligro de cualquier conductor de intentar intercambiar mensajes y conducir un coche al mismo tiempo, indicaron los investigadores.
Adesman ha estudiado el problema de los adolescentes que intercambian mensajes de texto mientras conducen, pero no participó en esta investigación. Aproximadamente la mitad de los adolescentes reconocen que envían mensajes de texto al volante, según un estudio publicado recientemente en la revista Pediatrics.
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| FOTO DE MARIA MUÑOZ |
Aproximadamente unos 6.4 millones de niños en EUA menores de 18 años han sido diagnosticados de TDAH en algún momento de su vida, según las autoridades de salud de EUA Para realizar el nuevo estudio, publicado en línea el 12 de agosto en la revista JAMA Pediatrics, los investigadores contaron con la colaboración de 61 conductores que tenían 16 y 17 años de edad. Casi la mitad de ellos tenía el trastorno.
A los niños con el TDAH a menudo se les receta una medicación estimulante para controlar síntomas como la falta de atención y la impulsividad. Pero ya que los investigadores afirman que la mayoría de los adolescentes conducen de noche y durante los fines de semana, momentos en los que es menos probable que hayan tomado la medicación, se pidió a los conductores adolescentes que no tomaran los fármacos.
Todos los adolescentes manejaron un simulador de conducción durante 40 minutos. Durante la mitad del tiempo, los investigadores les permitieron conducir por zonas urbanas y rurales sin que hubiera ninguna distracción. Durante dos periodos de 10 minutos, condujeron mientras hablaban con el teléfono celular o mientas se intercambiaban mensajes de texto con un investigador que les hacía preguntas desde otra habitación.
En general, los adolescentes con TDAH tuvieron muchos más problemas para permanecer en su carril y mantener una velocidad constante que los niños con una atención normal. En promedio, se salieron de su carril durante un 1.8 por ciento del tiempo.
Sus expedientes de conducción parecían reflejar estas dificultades. Aproximadamente el 17 por ciento de los adolescentes con el TDAH han recibido al menos una multa de tráfico, comparados con el 6 por ciento de los que no tienen el trastorno.
Y cuando se les pidió que atendieran a los mensajes de texto, sus problemas de conducción casi se duplicaron. Se desviaron de su carril o pisaron el arcén durante aproximadamente un 3.3 por ciento del tiempo.
"Eso es un montón de tiempo fuera del carril mientras conduce un joven o cualquier otro conductor", afirmó el autor del estudio, Jeffery Epstein, director del centro para el TDAH del Centro Médico del Hospital Pediátrico de Cincinnati, en Ohio.
Las dificultades experimentadas al intercambiar mensajes de texto fueron evidentes para todos los conductores. Cuando pidieron a los adolescentes sin un TDAH que intercambiaran mensajes de texto, pasaron aproximadamente el 2 por ciento de su conducción rebasando las líneas de los carriles, con lo que sus distracciones fueron tan graves como las de aquellos con un diagnóstico de TDAH.
"Todos los niños han de dejar de atender a los mensajes de texto mientras están al volante", afirmó Epstein. "El impacto de enviar y recibir mensajes de texto es tan grande que el hecho de que estos niños lo hagan al conducir les pone en tal peligro, tanto a ellos como a los demás conductores, que es necesario que no se ponga en práctica solamente una política de detención del intercambio de mensajes de texto al volante, sino también una de refuerzo", señaló.
Los padres juegan un papel muy importante a la hora de controlar el problema. Adesman recomienda a los padres que impriman un compromiso escrito que se encuentra en línea y que pidan a los adolescentes que lo firmen, como el que hay disponible en la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Autopistas de EUA , y usarlo como un medio para empezar una conversación sobre este problema.
También se recomienda: las aplicaciones de los teléfonos celulares o los dispositivos fáciles de instalar en los coches que apagan un teléfono al detectar que el coche se está moviendo, comentó Adesman.
Los problemas de atención de los que sufren del TDAH son más difíciles de tratar, pero Epstein comentó que está haciendo pruebas de intervenciones conductuales que confía que puedan servir de ayuda.
"El déficit que los niños con el TDAH parecen tener es que tienden a desviar la mirada de la carretera durante más tiempo que los conductores experimentados", explicó.
Epstein afirmó que los sistemas de rastreo de la mirada que hacen sonar una alarma o que el asiento del coche vibre mientras el conductor no está mirando al tráfico durante más de dos segundos podrían ayudar a los niños a ser más conscientes del problema y a que lo corrijan por sí mismos.
"Ese el tipo de cosas que serían interesantes si funcionan", afirmó.
Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTES: Andrew Adesman, M.D., chief, developmental and behavioral pediatrics, Steven and Alexandra Cohen Children"s Medical Center of New York, New Hyde Park, N.Y.; Jeffery Epstein, Ph.D., director, center for ADHD, Cincinnati Children"s Hospital Medical Center, Ohio; Aug. 12, 2013, JAMA Pediatrics, online HealthDay
¿Está el TDAH en la infancia asociada con síntomas de acumulación de por vida? Un estudio epidemiológico.
(Is adhd in childhood associated with lifetime hoarding symptoms? An epidemiological study.)
Autor-es: Miquel A. Fullana; Gemma Vilagut; David Mataix-Cols...(et.al)
Antecedentes. Aunque los síntomas de acumulación han sido tradicionalmente conceptualizados como parte del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), los datos recientes sugieren que pueden estar más estrechamente relacionados con los síntomas del déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y, en particular, la falta de atención. El objetivo del presente estudio epidemiológico fue investigar la asociación entre los síntomas del TDAH reportados retrospectivamente en la infancia y los síntomas de acumulación de vida.Métodos. Retrospectivamente el TDAH infantil reportado, y los síntomas obsesivo- compulsivo y de acumulación de vida se evaluaron con la Entrevista Diagnóstica Internacional Compuesta 3,0 en una submuestra aleatoria de individuos (n = 2.963) que participaron en una encuesta transversal de la población general adulta de nueve países europeos, como parte de las Encuestas de Salud Mental Mundial (WMH).
Resultados. Los síntomas de acumulación de por vida fueron más comunes entre las personas con síntomas de TDAH infantil que aquellos sin síntomas de TDAH (8,9% versus 2,7%, p = 0,024). La falta de atención infantil (pero no la hiperactividad) se asoció con síntomas de acumulación de vida (OR = 6,04, IC 95 = 3,59 a 10,1%) y esta asociación siguió siendo significativa después de controlar por la presencia de síntomas obsesivo-compulsivos.
Conclusión. Ahora son necesarios estudios longitudinales para explorar la hipótesis de que los síntomas de falta de atención en la infancia puede ser un precursor de las dificultades de acumulación más adelante.
Para acceder al texto completo consulte las características de suscripción de la fuente original:onlinelibrary.wiley.com/journal/10.1002/(ISSN)1520-6394
Abstract
Background. Although hoarding symptoms have been traditionally conceptualized as part of obsessive-compulsive disorder (OCD), recent data suggest that they may be more closely related to attention-deficit hyperactivity (ADHD) symptoms and, in particular, inattention. The aim of the present epidemiological study was to investigate the association between retrospectively reported ADHD symptoms in childhood and lifetime hoarding symptoms.
Methods. Retrospectively reported childhood ADHD, and lifetime hoarding and obsessive-compulsive symptoms were assessed with the Composite International Diagnostic Interview 3.0 in a random subsample of individuals (n = 2,963) participating in a cross-sectional survey of the adult general population of nine European countries, as part of the World Mental Health (WMH) Surveys.
Results. Lifetime hoarding symptoms were more common among individuals with childhood ADHD symptoms than those without ADHD symptoms (8.9% versus 2.7%, P = 0.024). Childhood inattention (but not hyperactivity) was associated with lifetime hoarding symptoms (OR = 6.04, 95% CI = 3.59–10.1) and this association remained significant after controlling for the presence of obsessive-compulsive symptoms.
Conclusion. Longitudinal studies are now needed to explore the hypothesis that inattention symptoms in childhood may be a precursor of hoarding difficulties later in life.
Methods. Retrospectively reported childhood ADHD, and lifetime hoarding and obsessive-compulsive symptoms were assessed with the Composite International Diagnostic Interview 3.0 in a random subsample of individuals (n = 2,963) participating in a cross-sectional survey of the adult general population of nine European countries, as part of the World Mental Health (WMH) Surveys.
Results. Lifetime hoarding symptoms were more common among individuals with childhood ADHD symptoms than those without ADHD symptoms (8.9% versus 2.7%, P = 0.024). Childhood inattention (but not hyperactivity) was associated with lifetime hoarding symptoms (OR = 6.04, 95% CI = 3.59–10.1) and this association remained significant after controlling for the presence of obsessive-compulsive symptoms.
Conclusion. Longitudinal studies are now needed to explore the hypothesis that inattention symptoms in childhood may be a precursor of hoarding difficulties later in life.
LACTANCIA MATERNA Y TDAH
Investigadores israelíes han descubierto que los bebés amamantados tienen menos opciones de desarrollar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) que los alimentados con leche de fórmula.
Los pediatras animan a las madres a amamantar a sus recién nacidos debido a que la leche materna es una nutrición óptima para el bebé, es más fácil de digerir y contiene anticuerpos que ayudan a su sistema inmunológico y hormonas que le tranquilizan.
A todos estos beneficios podría sumarse ahora el de prevenir que se desarrolle el TDAH, de acuerdo a un estudio dirigido por la doctora Aviva Mimouni-Bloch de la Facultad de Medicina de Tel Aviv, que ha demostrado que entre los niños que padecen este trastorno hay menor proporción de amamantados.
Aunque los investigadores son cautos y advierten de que sólo han probado la existencia de una relación significativa entre la lactancia materna y una menor incidencia de la hiperactividad en la infancia (incluso teniendo en cuenta factores típicos de riesgo), el estudio sugiere que dar el pecho podría servir de potente protector contra el TDAH.
Este es uno de los trastornos de conducta más comunes diagnosticados en niños y adolescentes, de naturaleza heterogénea y multifactorial, por lo que es improbable encontrar una única causa.
Publicado en la revista "Breastfeeding Medicine" y presentado en el congreso de la Academia de Sociedades Pediátricas celebrado en Washington en mayo, el estudio se centró en los hábitos de lactancia que los padres dieron a sus hijos, que dividió en tres grupos.
El primero, constituido por 56 niños diagnosticados con TDAH; el segundo, formado por 52 hermanos de niños con ese trastorno, y el tercero, de 51, es el grupo de control, sin ninguna relación genética con el mismo.
Los resultados revelaron una clara relación entre la lactancia con leche de fórmula y el TDAH. Así, los que habían sido criados con biberón a los tres meses tenían tres veces más posibilidades de padecer el trastorno que aquellos que habían recibido el pecho.
La metodología consistió en una comparativa de las historias clínicas de niños con edades comprendidas entre los seis y doce años que habían ingresado por diferentes razones en el Hospital pediátrico Schneider de Petaj Tikva (Israel).
Los progenitores rellenaron un cuestionario detallado sobre cómo habían alimentado a sus hijos, si exclusivamente con fórmula o también lactancia materna, así como factores que pueden influir en la aparición del TDAH, como situación familiar, nivel educativo de los padres, problemas durante el embarazo tales como la hipertensión o diabetes, peso del neonato o relación genética con el TADH.
Tomando todos estos factores en consideración, los investigadores descubrieron que los niños con hiperactividad tenían una probabilidad mucho menor de haber mamado en el primer año de vida en comparación con los pertenecientes a los otros grupos.
A los tres meses, sólo el 43 % de diagnosticados con TDAH había sido dados de mamar en relación con el 69 % del grupo de los hermanos y el 73 % del de control.
"Vimos que existe una asociación significativa entre el TDAH y la falta de amamantamiento a los tres meses" explicó a Efe la doctora Mimouni-Bloch, que también dirige el Centro de Neurodesarrollo Infantil del Hospital Loewenstein.
"Sabíamos que el factor genético era determinante, pero nos sorprendimos al encontrar diferencias significativas entre los que no fueron amamantados a los tres meses y los otros grupos", apostilló.
A los seis meses, el 29 % de los afectados con el trastorno había sido amamantado, frente al 50 % del grupo de hermanos y al 57 por ciento del de control.
Y a partir de esta edad se reduce drásticamente el porcentaje de niños con TADH que habían recibido el pecho, lo que apunta a la posibilidad de que la duración de la lactancia materna pueda desempeñar un papel fundamental en esta relación.
Los investigadores no han podido determinar cuáles son los mecanismos que podrían intervenir en esa relación, si pueden ser los componentes de la propia leche materna, el lazo que se establece entre la madre y el bebé durante el amamantamiento o ambos.
Respecto al tiempo recomendable para impedir la aparición del trastorno tampoco hay una pauta precisa, según el estudio.
"No podemos decir hasta cuándo se debe dar el pecho para evitar el TDAH, pero el plazo de seis meses recomendado por la OMS nos parece muy razonable", subraya Mimouni-Bloch.
El estudio de la Universidad de Tel Aviv se suma a otra investigación de un hospital de Nueva York con resultados que apuntan a una tendencia similar siguiendo otra metodología, lo que de acuerdo a la doctora israelí, refuerza su tesis.
Con información de EFE
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