viernes, 21 de febrero de 2014

Solo se detectan dos de cada diez casos de hiperactividad en España


“Aproximadamente hay 300.000 niños en España con TDAH y menos del 20% están detectados y diagnosticados” reconoce César Soutullo, director de la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente de la Clínica Universidad de Navarra y coordinador del Plan de Acción en TDAH, también llamado ‘Proyecto pandah’. Se trata de una de los principales problemas que pretende solucionar este plan, que se pondrá en marcha dentro de tres años pero que ya ha presentado los primeros resultados de uno de sus trabajos.
"Un niño hiperactivo no nace con frustración sino que ‘aprende’ a tirar la toalla"
Se trata del Estudio del Conocimiento de la Población General sobre el TDAH, a partir del cual se extrae que el 70% de los encuestados lo asocia erróneamente solo con los niños y únicamente el 25% sabe que también afecta a los adultos. Además una de cada tres personas atribuye este problema al entorno familiar o escolar.
También se desprende de los datos del estudio que una cuarta parte de la gente piensa que desaparece a edad adulta y uno de cada tres desconoce que, si no se trata, puede tener repercusiones negativas en la vida laboral, familiar y en la seguridad personal, no únicamente en el rendimiento académico.
No hay pruebas neurológicas concretas
El objetivo del ‘Proyecto pandah’ es abordar de forma interdisciplinar este síndrome involucrando a los afectados: progenitores, educadores, asociaciones de padres y madres, pediatras, psicólogos, pedagogos, psiquiatras y sociólogos, para poder mejorar. De esta forma se puede afrontar el problema desde diversos frentes para solucionar “el retraso diagnóstico medio existente, que es de seis años, cuando en otros países de Europa no llega a cuatro” explica Soutullo.
Isabel Orjales, profesora de Psicología Evolutiva y de la Educación de la UNED, con 20 años de experiencia en el trastorno, puntualiza en declaraciones a SINC que en España “el diagnóstico es médico, no interdisciplinar. Son los psiquiatras quienes lo diagnostican”. Además, este problema se une a que “no existe ninguna prueba neurológica concreta para la detección real de TDAH” lo que complica aún más reconocerlo frente a la depresión, la ansiedad, las alteraciones de la conducta, la dislexia o el trastorno bipolar.
La experta explica que “un niño hiperactivo no nace con frustración, sino que ‘aprende’ a tirar la toalla porque durante mucho años se esfuerza mucho y obtiene ninguna recompensa”. Además opina que la detección temprana es esencial para paliar las repercusiones en los afectados y aclara que a la hora de diagnosticar se debe descartar que la conducta se deba a circunstancias puntuales en la vida del niño.

jueves, 20 de febrero de 2014

Trastorno oposicionista desafiante



No es raro, encontrarse en un niño con Tdah, tener comorbido un trastorno de la conducta en el el cua el niño nos reta a las ordenes, nos desafía y quiere hacer siempre su voluntad, a este trastorno se le conoce como trastorno oposicionista desafiante. He encontrado este articulo que es muy interesante y de facil compresión, por ello os lo pongo, para la lectura y aumento de conocimientos

No resulta extraño encontrar conductas desafiantes o de oposición a lo largo de un ciclo evolutivo “normal” de cualquier niño. En la mayoría de los casos, si no existen factores de riesgo añadidos, la propia educación de los padres y demás agentes socializadores (escuela, etc.) suelen reconducir estas manifestaciones hacia conductas normalizadas.
Sin embargo, hay un grupo de niños en los que esta conducta es perseverante en el tiempo y presenta una magnitud o forma que no se corresponde con lo esperado por su edad o cultura. Es, entonces, cuando podemos estar delante de un trastorno clínico.

La conducta de oposición puede tomar diferentes formas, desde la pasividad extrema (no obedecer sistemáticamente mostrándose pasivo o inactivo) a sus formas más extremas, es decir, verbalizaciones negativas, insultos, hostilidad o resistencia física con agresividad hacia las figuras de autoridad, ya sean los propios padres, maestros o educadores.

La conducta desafiante y de oposición de inicio temprano suele ser persistente y puede ir asociado a diferentes tipos de patología infantil y adolescente. En la adolescencia y posterior vida adulta, el niño con antecedentes negativistas u oposicionistas es un claro candidato a desarrollar un trastorno de la personalidad antisocial si no conseguimos regular antes estas manifestaciones.
En definitiva, siguiendo a algunos autores (Barkley, 1.997): “La presencia de conducta desafiante por oposición, o agresión social, en niños es la más estable de las psicopatologías infantiles a lo largo del desarrollo y constituye el elemento predictor más significativo de un amplio conjunto de riesgos académicos y sociales negativos que el resto de las otras formas de comportamiento infantil desviado.”
Por todo ello, no se trata de un trastorno más, sino uno de los problemas de conducta clínicos más serios en niños. De no abordarse de forma rigurosa y eficaz, condena a quien lo sufre a una probable carrera de problemas sociales, legales y de marginación.

2- Descripción del trastorno

El DSM-IV-TR (APA, 2.000), define el Trastorno desafiante por oposición (TDO) como “un patrón recurrente de conducta negativista, desafiante, desobediente y hostil hacia figuras de autoridad que se mantiene por lo menos durante seis meses.”
Los comportamientos negativistas y desafiantes se expresan por una terquedad persistente, resistencia y mala tolerancia a las órdenes, negativa a comprometerse, ceder o negociar con adultos o compañeros. Igualmente hay una tendencia deliberada a sobrepasar los límites o normas establecidas, aceptando mal o culpabilizando a otros de sus propios actos.
La hostilidad puede dirigirse hacia las figuras de autoridad pero, también, hacia los compañeros. Se manifiesta molestando deliberadamente a los otros sin causa aparente o por motivos insignificantes. En estos episodios suelen aparecer insultos o palabras despectivas hacia las otras personas pero sin llegar aún a la agresión física. En el caso que se supere este umbral y se produzcan conductas abiertas de agresión a otro, estaríamos, probablemente ante un trastorno disocial.
Como señala el DSM-IV-TR: “Los comportamientos perturbadores de los individuos con un trastorno desafiante por oposición son de una naturaleza menos grave que aquellos individuos con un trastorno disocial y normalmente no incluyen agresión hacia personas o animales, destrucción de la propiedad o un patrón de robos y engaños.”
Pese a que puede darse una evolución desde el TDO en la infancia hacia un trastorno disocial en la adolescencia, ambos trastornos se consideran independientes a pesar de que existe entre ellos un evidente solapamiento y una relación evolutiva y jerárquica.
Los síntomas del TDO, suelen ser más evidentes en las interacciones con personas a quienes el sujeto conoce bien (familiares, compañeros, etc.), por lo que pueden no manifestarse durante la exploración clínica. Por otra parte, los sujetos con este trastorno suelen no considerarse a sí mismos negativistas o desafiantes, sino que justifican su comportamiento como una respuesta a exigencias o circunstancias externas no razonables.
Debe tenerse en cuenta, pero, que el diagnóstico de TDO no debe hacerse si los síntomas ocurren exclusivamente durante el transcurso de un episodio psicótico o del estado de ánimo.

Destacar, también, que el TDO presenta una alta comorbilidad con el T.D.A.H. Las directrices del DSM-IV, especifican que debería considerarse este diagnóstico cuando las conductas de oposición son secundarias a los problemas de falta de atención e impulsividad.

3- Criterios diagnósticos del TDO según DSM-IV:

A)Un patrón de comportamiento negativista, hostil y desafiante que dura por lo menos 6 meses, estando presentes cuatro (o más) de los siguientes síntomas:
 1) A menudo se encoleriza o incurre en pataletas.
 2) A menudo discute con adultos.
 3) A menudo desafía activamente a los adultos o rehusa cumplir sus demandas.
 4) A menudo molesta deliberadamente a otras personas.
 5) A menudo acusa a otros de sus errores o mal comportamiento.
 6) A menudo es susceptible o fácilmente molestado por otros.
 7) A menudo es colérico y resentido.
 8) A menudo es rencoroso o vengativo.
B)El trastorno de conducta provoca deterioro clínicamente significativo en las actividad social, académica o laboral.
C)Los comportamientos en cuestión no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno psicótico o de un trastorno del estado de ánimo.
D)No se cumplen los criterios de trastorno disocial, y, si el sujeto tiene 18 años o más, tampoco los de trastorno antisocial de la personalidad.

4- Aproximación a las causas

Como ocurre en la mayoría de los trastornos clínicos, no existe una etiología clara y que explique de forma inequívoca el T.D.O.
Parece razonable pensar, y así lo demuestran algunos estudios, que podrían estar implicados diversos factores. Entre ellos destacan los que sitúan el peso en la naturaleza de los primeros intercambios recíprocos que se producen entre el niño y los adultos significativos de su entorno, en especial, los padres y otras figuras con autoridad (maestros, etc.). De esta forma, cuando los niños actúan de forma desafiante, oposicionista, negativista o agresiva hacia sus padres, dicha conducta puede suponer consecuencias positivas inmediatas para las partes. Por un lado, terminan las demandas y la coacción (hacia los padres) y supone la obtención de algo deseado por el niño. El resultado es que estas conductas se fortalecen y entran en una escalada de frecuencia y magnitud en su ocurrencia.

Respecto a las variables de los padres, la inmadurez, la falta de experiencia con respecto a la educación o unos modelos coercitivos y violentos suelen estar presentes en las familias de estos niños. También se señalan, los conflictos maritales (en especial si hay malos tratos), la labilidad emocional, la depresión materna y presencia de psicopatología parental.
Otro factor de riesgo relevante en los trastornos negativistas, oposicionistas y agresivos, en general, es el del abandonamiento del niño en la primera infancia por parte de los padres. Los lazos afectivos (apego) no establecido en las primeras etapas del desarrollo constituyen un elemento desestabilizador del temperamento infantil incipiente. Ello unido a una vulnerabilidad genética (historia de enferemedad mental en la familia biológica) podría explicar gran parte de la sintomatología.
Así, pues, las familias desestructuradas que viven en entornos empobrecidos y de marginación social suponen un riesgo añadido para los niños que viven en ellos, si bien, el trastorno puede darse en cualquier estrato social.

Finalmente, respecto a la influencia de factores genéticos, antes apuntados, destacar que algunos estudios en hijos adoptivos y gemelos han concluido que el riesgo de desarrollar un trastorno de conducta aumenta en la descendencia de padres con historia previa de trastorno disocial de la personalidad. Se habla también de una vulnerabilidad cromosómica ya que se ha relacionado la conducta violenta con anomalías cromosómicas XYY y XXY, pero no todos los individuos con estas alteraciones presentaban dichas conductas.
Por otra parte, su mayor prevalencia en el grupo masculino, hizo pensar a muchos investigadores su posible relación con los niveles de testosterona. Si bien existe esa relación, no ha podido establecerse en niños prepúberes.
A nivel neurológico parece que se da un déficit serotoninérgico y noradrenérgico lo que se traduce en una respuesta psicológica deficiente a los estímulos aversivos y, por tanto, una disminución de la habilidad para aprender a impedir la agresividad.

5- Evaluación

La evaluación a nivel psicológico del T.D.O. comprende distintos instrumentos con el objetivo de cribado diagnóstico, determinación de la gravedad de las manifestaciones conductuales y poder establecer una línea base sobre la que comparar los resultados de una posible intervención.
Evidentemente debe comprender medidas del funcionamiento del niño en su medio natural, es decir, casa, escuela, etc. A tal efecto son necesarios cuestionarios específicos para padres, maestros y, también, según la edad del niño, los autoinformes.
Algunas de las escalas más aplicadas son:
-CBCL (Child Behavoir Checklist de Achenback y Edekbrock). Los autores la ofrecen desde su página ASEBA (Algunos de los cuestionarios disponen de formato en español, si bien, los baremos pertenecen a población hispana en EEUU).
-Escalas Conners. Contienen escalas de evaluación para padres y maestros.
-BASC. Sistema de evaluación de la conducta en niños y adolescentes. Comprende diferentes escalas para padres, maestros y autoinformes en edades comprendidas entre 3 y 18 años. Estas escalas son comercializadas por TEA Ediciones y disponen de baremos españoles.

Quizás uno de los puntos más delicados de la evaluación es el de determinar si el niño presenta los criterios necesarios y/o suficientes para el diagnóstico. Hay que recordar que este trastorno presenta alta comorbilidad con otros trastornos de la conducta y con el TDAH.

6- Tratamiento

Pese a que la mayor parte de los estudios publicados, respecto al tratamiento del trastorno que nos ocupa, se han centrado en las técnicas conductuales y/o cognitivo-conductuales, no disponemos de resultados concluyentes al respecto, si bien, están documentadas mejoras sustanciales respecto a la situación de no tratamiento o placebo.
La dificultad de establecer unas líneas generales de intervención reside en el hecho de que en el origen del problema confluyen, con frecuencia, diferentes factores de riesgo con distinto peso en cada individuo.

Debemos avanzar desde unos principios generales hacia una perspectiva más individualista que nos haga entender las circunstancias especiales, únicas, que generan las respuestas particulares de cada caso.
Los grandes ejes que tenemos que valorar, antes de intervenir, comprenden desde los antecedentes de salud mental de los padres biológicos, los estilos educativos y de relación en el seno de la familia, y la consideración de factores sociales de riesgo pasados y presentes (familias desestructuradas, entornos marginales, abandono o desatención en la infancia).
La gravedad y manifestación del trastorno será función directa de la presencia de los diferentes factores de riesgo. Cuantos más elementos se sumen, más difícil será su tratamiento y peor el pronóstico.
Muchas veces, el terapeuta no podrá cambiar algunos de los factores externos que inciden sobre la patología, pero sí puede modificar la forma en que el sujeto los percibe y responde ante ellos, en especial si cuenta con el apoyo de los padres.

Desde el enfoque cognitivo-conductual, las estrategias de elección para el tratamiento, incluyen una doble vía:
a) Entrenamiento de padres
b) Intervención con el niño 

a) Entrenamiento de padres
Es evidente que los primeros en padecer las consecuencias del trastorno son los propios padres. El malestar que se genera suele ser importante y se consolidan métodos de interacción coercitivos o negativos. No es de extrañar, pues, que parte del tratamiento se dirija a proporcionar recursos a los padres para regular y atenuar toda la sintomatología disruptiva.
El entrenamiento no tan solo comprende la enseñanza de estrategias para controlar las conductas negativas sino también de reforzar las positivas. En definitiva, se trata de aprender a ser más eficientes con el niño desarrollando nuevas habilidades y eliminando los métodos ineficaces.
Puede ser necesario también, en algunos casos, proporcionar recursos a los padres para mejorar la vinculación con sus hijos (ver: Trabajando la vinculación afectiva con nuestros hijos).
Uno de los programas modelo para el entrenamiento de padres es el desarrollado por Barckey (1.997) denominado: “Niños desafiantes: Manual Clínico para la evaluación y entrenamiento de padres”.
El programa de entrenamiento se estructura en 10 pasos y comprende una lista de objetivos, materiales necesarios, un esquema de los procedimientos y tareas para casa.
Según estudios efectuados, el programa de Barckley sería más efectivo cuando los padres lo aplican a niños de entre 2 y 12 años que no tienen problemas graves de agresividad.
Una de las ventajas de estos métodos estructurados es que pueden ser enseñados colectivamente a un número determinado de padres con lo que los costes se reducen.


b) Intervención con el niño La intervención individual con niños pretende enseñarles habilidades cognitivas para que sean capaces de gestionar sus emociones y afrontar situaciones difíciles. Este entrenamiento puede llevarse a cabo individualmente o utilizando pequeños grupos.
Los procedimientos utilizados incluyen instrucciones, modelado, representación de papeles, ensayo de la conducta, retroalimentación y refuerzo positivo. También suelen incorporarse estrategias de autoinstrucciones verbales y de la solución de problemas.

Hay que tener cuenta, pero, que uno de los retos más importantes durante y después de la terapia, será que los niños entrenados en estas técnicas sean capaces de generalizarlo o aplicarlo en el ambiente exterior. Para asegurar el éxito de su aplicación externa, conviene incluir en el programa de tratamiento, la práctica en vivo (Kazdin, 1.990). Se trata en definitiva de motivar al niño para que utilicen sus habilidades recién adquiridas en situaciones de la vida real. Para ello deberemos contar con la complicidad y ayuda de los padres, el propio terapeuta y de otras personas externas. Es importante asegurar unos primeros éxitos para mantener un buen nivel de motivación en el niño y su interés para seguir intentando aplicar recursos alternativos a los que le han creado problemas.

Según el caso, podemos intentar también complementar la intervención con técnicas de Relajación.

martes, 18 de febrero de 2014

” El 50% de los menores con TDAH sufre un trastorno del aprendizaje “

Isabel Orjales, doctora en Psicología y profesora de UNED Madrid
Diario de Noticias 

ISABEL ORJALES
DOCTORA EN PEDAGOGÍA Y PROFESORA
DE LA FACULTAD DE PSICOLOGÍA DE UNED MADRID

“Aunque se dan muchos cursos para explicarlo, todavía pesan muchos tópicos sobre el trastorno

” El 50% de los menores con TDAH sufre un trastorno del aprendizaje “


Gorka Alonso
 Isabel Orjales, doctora en Psicología y profesora de UNED Madrid, impartió ayer una serie de conferencias sobre TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad) en las que abogó por una coordinación entre familia, colegios y sanitarios para beneficiar a los menores.
 La jornada de ayer fue frenética para esta doctora en Pedagogía, que llegó a Pamplona para participar en dos actividades paralelas relacionadas con el TDAH. Por la mañana impartió una conferencia enla VII Jornada de Actualización en Psiquiatría Infantil y Adolescente, celebrada en el CIMA y organizada por la Sociedad Vasco-Navarra de Psiquiatría, la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente de la Clínica Universidad de Navarra y el Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea, donde se dieron cita más de 140 expertos en salud mental. El día concluyó con otra conferencia orientada a padres con TDAH, a quienes les aconsejó y resolvió dudas y temores sobre el diagnóstico y tratamiento dentro de una jornada pionera organizada por las asociaciones ADHI, TDAH-Sarasate y Andar en Civican.

¿Cuáles son los puntos calientes del TDAH?
Son aquellas preocupaciones que tienen los padres a la hora de afrontar la vida con un hijo con TDAH. Tienen que entender que se han cambiado los criterios, la intervención psicoeducativa empieza antes del diagnóstico. Está muy extendido en el ámbito educativo que hasta que no se sabe de forma fiable si tiene o no TDAH, no se empiezan a dar pasos en la intervención.

¿Qué es lo que inquieta a los padres?
Me suelen pedir mensajes para los padres que se asoman por primera vez al TDAH con el miedo de que les diagnostiquen. Están en la montaña rusa de afrontar el trastorno, sobrellevarlo, organizar los colegios, qué pasa con el niño que tiene TDAH, la importancia de la medicación, si puede o no prescindir de ella…

¿Cuándo es conveniente empezar con el tratamiento?
Tiene que empezar cuando se detectan en el niño unos síntomas que generan problemas y que no remiten con las medidas educativas habituales en la familia y en el colegio. No podemos esperar a que se produzca el anuncio y el diagnóstico en determinadas situaciones con factores estresantes como puede ser el divorcio de los padres, que incida y agrava el trastorno y no lo generan. Por prudencia se puede retrasar el diagnostico final hasta que se hayan podido aclarar estos aspectos, pero no se puede retrasar y esperar a la atención psicoeducativa.

¿El tratamiento es efectivo?
Si tiene TDAH va a seguir manifestando la sintomatología pero mucho más moderada. Se mejoran los síntomas y mientras el especialista va abordando el problema, también va recogiendo datos de seguimiento que ayudarán al clínico a determinar un diagnóstico diferencial más efectivo.

¿Se consigue normalizar con la madurez?
Aunque se da mucha importancia a la base neurobiológica, realmente el curso del trastorno depende muchísimo de la exigencia del entorno y de las medidas de compensación y apoyo desarrolladas. Luego hay variables con niños con buenas capacidades que sobrellevan el TDA, aunque entre el 30% y 50% de los casos, además de TDAH tiene dislexia, y es un trastorno especifico del aprendizaje que va mas allá. Cuando se diagnostica el TDA hay veces que se olvida diagnosticar más y se llega a secundaria con otros problemas.

¿Cómo se pueden vincular el ámbito educativo y el ámbito sanitario en caso de niños con TDAH?
Hay que hacer un acercamiento a los médicos sobro qué tipo de intervenciones se hacen en el ámbito socioeducativo, porque la idea que se tiene, en general, es que el niño con TDAH requiere adaptaciones metodológicas. Hay un gran desconocimiento de que realmente es necesaria una intervención especifica en el ámbito cognitivo, de la misma manera que un niño disléxico necesita adaptaciones en el aula, como exámenes orales, que no tengan en cuenta las faltas de ortografía… La sintomatología requiere una intervención para enseñar a estos niños estrategias para integrar su trastorno, gestionar mejor las relaciones sociales… Hay que aunar esfuerzos en la detección.

Precisamente la detección temprana es uno de los factores más importantes, ¿no?
Por supuesto. Para que a los médicos les llegue un paciente al que evaluar como TDAH, es necesario que padres y profesores conozcan y comprendan el trastorno. Aunque se les dan muchos cursos, pesan todavía muchos tópicos, como que si el niño con TDAH puede estar quieto viendo la televisión no es TDAH; o que si el niño puede estar leyendo dos horas Harry Potter no puede tener déficit.

Aproximadamente la mitad de los niños con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) padece, además, un Trastorno del Aprendizaje que les dificulta aún más progresar en sus obligaciones escolares. Un trastorno que en Navarra afecta a unos 4.500 escolares.
La psicóloga Isabel Orjales, en las VII Jornadas de Actualización en Psiquiatría Infantil y Adolescente señaló que “desde el punto de vista de la Intervención Psicoeducativa debemos todavía ir más allá de las adaptaciones metodológicas en la escuela y promover la implantación y generalización de programas de tratamiento individualizados. Estos programas son muy importantes si tenemos en cuenta que uno de cada dos presenta, además, un trastorno específico del aprendizaje”, destacó.
Se caracteriza por la presencia de dificultades en la adquisición y uso de habilidades de la lectura, escritura o razonamiento por disfunciones del sistema nervioso central. Los síntomas nucleares del TDAH mejoran con la maduración y el entrenamiento, pero la optimización de la de atención; o, por ejemplo, que el niño hiperactivo es el niño nervioso y lo que hay que hacer es ponerles muchas actividades, cuando eso hace que se sobreestimulen…

¿Cómo se lleva a cabo esa detección?
Hasta ahora se hace con cuestionarios, que se cumplimentan mal y de forma incompleta. Hay que ahondar en la cumplimentación de los cuestionarios para que se dé una información más completa. Hay que plantear y alertar a los médicos de que en algunos ámbitos se están interpretando los criterios en base a lo que dicen los profesores en los cuestionarios. Incluso cuando a un psicólogo le planteas que tienes tres valoraciones de diferentes profesores que no parecen tener concordancia, tienden a interpretar que uno es más objetivo, pero no caen en cosas obvias como que el profesor de Gimnasia detecta hiperactividad y el de Matemáticas déficit de atención.

¿Los cuestionarios son suficientes?
Hay que dar un feed back de un diagnóstico psicológico distinguiéndolo de la pura cumplimentación de un test. Los padres demandan al psicólogo y al colegio que hagan los test que ha dicho el médico, con la misma impresión de quien encarga análisis médicos. Tienen que entender que no es lo mismo la valoración psicológica de la médica. Detrás de simples puntuaciones de cociente intelectual hay más datos. Hay veces que niños con perfiles de temperamento modelables, muy dependientes del evaluador, pueden dar resultados que enmarcaran el trastorno.

¿Cómo se trata el TDAH en el aula?
Las medidas son de sentido común. El niño con TDAH se fatiga más manteniendo la atención, no sólo se distrae. Pierde información y cuando el profesor dice que algo es muy importante y todos entienden que va a entrar en el examen, él no se entera. Las medidas que necesita un niño con TDAH son las medidas lógicas que necesita un niño que tiene que hacer el aprendizaje como si fuera dos o tres años más pequeño. Puede ser tan inteligente o incluso más que el resto, con altas capacidades, pero en su capacidad para mantener la atención, para perseverar en la persecución de un objetivo, organizarse en las tareas, mantener el cuaderno limpio… La inconsistencia entre lo que ellos saben y reflejan en el examen es muy alta, y se arregla entrenando a lo largo de todo el curso.
¿Hay reticencia a aceptarlo?
Algunos profesores no entienden que tienen una inmadurez crónica. Cuando ves que a los dos minutos del examen aún no ha empezado porque no se ha organizado, o los padres te aseguran que el niño se lo sabía oralmente y el examen es deplorable…
Eso quiere decir algo. Es importante que los profesores entiendan que es un niño inmaduro, como si en una clase de 12 años hubiera uno de 8 años. El profesor no se plantearía si está bien diagnosticado o no, si la sobreprotege o no, sino que lo protegería y vigilaría si se integra. El niño con TDAH es tan inteligente o más que el resto, poro es más inmaduro.
La coordinación y el seguimiento de un protocolo son importantes.¿Cómo ve la situación de Navarra?
Navarra es una comunidad pionera. La asociación ADHI fue la primera en organizar jornadas de concienciación de TDA y que fue un modelo para otras asociaciones. Genera un gran movimiento entre las familias y entre los médicos. El protocolo es bueno, pero hay que entender qué cosas hay que profundizar para minimizar el protocolo

¿EXISTE EL TDAH?


Por Eva Molero 
RESUMEN CONFERENCIA DEL DR CASTELLS

Afirmar lo contrario es una opinión gratuita que no puede apoyarse en ninguna argumentación científica al respecto, por mucho que el sobrino del inventor del TDAH vaya por ahí sembrando el desconcierto entre los afectados y sus familiares. Negar su existencia es crear «una innecesaria alarma al colectivo de familias que desgraciadamente tienen algún miembro tratado por este trastorno y que ha sido, previamente, diagnosticado con toda certeza».
Otra cuestión, según el Dr. Castells es que en ocasiones haya una «sobrediagnosticación» de este trastorno que parece estar tan de moda en los últimos años, lo que conlleva a una «sobremedicación» que puede estar a todas luces fuera de lugar.
Las etiquetas y la “pastillita de portarse bien” es un recurso cada vez más extendido incluso entre algunos docentes que ya la recetan a los padres de los niños revoltosos y distraídos que tienen en el aula, con el consabido sonsonete: “Oiga, ¿cuándo le dará usted a su hijo la pastillita para que esté calmado y no me altere la clase?”».
Este es el problema que está llevando a que se ponga en duda la existencia del TDAH pues «actualmente cualquier niño excesivamente movido y bastante distraído no se libra de que le pongan con rapidez la “pastillita” en la boca».
DR. PAULINO CASTELLS

(Doctor en Medicina y Cirugía, psiquiatra y profesor titular de Psicología de la Universidad Abat Oliba CEU de Barcelona)

jueves, 13 de febrero de 2014

Fundación Mafre, cursos gratis de TDAH


Excelente iniciativa de Fundación Mapfre y la Fundación Educación Activa, que ponen a disposición de padres y profesionales una serie de cursos online y gratuitos sobre TDAH.
Con el fin de ayudar a familiares de niños con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad  (TDAH), y profesionales de la salud o educadores que tienen que interactuar con ellos, se ha abierto esta plataforma que se desarrolla como escuela online con contenidos en español desarrollados por el doctor Russell Barkley.
TDAH
En la sección dirigidas a los padres, encontraremos una serie de 5 conferencias donde se analizan todas los interrogantes ante un primer diagnostico: síntomas, causa del TDAH, tratamientos, el papel del entorno familiar, cómo interactuar con ellos en un escenario educativo, entre otros puntos.
Para los profesionales, hay 15 capítulos donde se analiza con la ayuda de estudios y contenido científicos diferentes rasgos del TDAH, para entender su desarrollo, funcionamiento y su impacto en las actividades diarias. También hay un capítulo dirigido al entorno educativo, donde el Dr. Barkley menciona 80 tips a tener en cuenta al interactuar con niños y adolescentes con TDAH.
Y hay una tercera opción para aquellos profesionales que tengan una titulación universitaria, licenciatura o diplomatura, ya que se les brinda la posibilidad de tener un título de Especialización en TDAH como se detalla en este link.
Los cursos cuentan con un tutor especializado para brindar asistencia online y atender las dudas que puedan surgir al analizar los contenidos.

sábado, 1 de febrero de 2014

Los hombres con TDH son un 45% más propensos a tener accidentes con el coche 29/01/2014 - T.I. Leer más: Los hombres con TDH son un 45% más propensos a tener accidentes con el coche


Tratar con medicación el Trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) puede reducir significativamente el riesgo de accidentes de tráfico, según un estudio divulgado el miércoles. La investigación concluyó que los hombres con TDAH eran 45% más propensos a tener accidentes de tráfico debido a falta de atención e impulsividad que los hombres que no padecen esta enfermedad.
Pero el riesgo de accidentes automovilísticos en quienes tienen este desorden se redujo casi a la mitad con medicamentos estimulantes del sistema nervioso central prescritos por sus médicos, señaló el estudio publicado en la revista científica Journal of the American Medical Association (JAMA) - Psychiatry.
Cerca del 41% de los accidentes que involucraron a hombres con TDAH se podría haber evitado si éstos hubieran recibido la medicación durante todo el período de seguimiento de cuatro años, dijo.
"Aunque muchas personas con TDAH están bien, nuestros resultados indican que el trastorno puede tener consecuencias muy graves", dijo Henrik Larsson, del Instituto Karolinska en Suecia. "El riesgo de accidentes de tránsito en los hombres adultos con TDAH disminuye notablemente cuando su enfermedad se trata con medicamentos", señaló.
Los investigadores estudiaron a una población de 17.000 personas de ambos sexos durante un período de cuatro años (2006-2009), pero no hallaron datos estadísticamente significativos sobre las mujeres, el TDAH y los accidentes automovilísticos.
El estudio instó a los médicos a considerar la necesidad de advertir a los pacientes con TDAH del riesgo de accidentes de tráfico y los beneficios potenciales de la medicación. Según los expertos, un 2% de los adultos sufre de TDAH, un desorden que conlleva conductas impulsivas y dificultad para concentrarse. El estudio fue financiado por el Consejo Sueco de Investigación y el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de Estados Unidos (NICHD, por sus siglas en inglés).





Escuela tdah on line


La Fundación Mapfre y la Fundación Educación Activa han creado una Escuela online de especializada en Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) para padres y profesionales, con contenidos del doctor Russell A. Barkley, considerado el número uno del mundo en el conocimiento de este trastorno y catedrático de Psiquiatría Clínica de la Universidad de Medicina de Carolina del Sur (EEUU).
El objetivo es proporcionar a padres y profesionales de la salud y de la educación información sobre este trastorno y su tratamiento con el fin de contribuir a mejorar la calidad de vida de estas personas y de su entorno. Cuenta con un seguimiento y tutoría profesional de consulta yasesoramiento online, dónde una psicóloga especializada le resolverá todas las dudas
La Escuela, dirigida a padres, consta de 5 capítulos con más de 80 pautas para atender a niños y jóvenes en casa y en la escuela.
El curso para profesionales, consta de 15 capítulos y tiene como objetivo, la especialización de todos aquellos profesionales que completen la Escuela y pasen el examen correspondiente —obteniendo un título, certificado por Fundación Mapfre y Fundación Educación Activa—. Esta Escuela con gran riqueza de contenidos y valor en especialización se ofrece gratuita.
Los contenidos de esta escuela, pertenecen a un proyecto online muy similar, que el doctor Russell creó en Estados Unidos y que ha donado íntegramente a la Fundación Educación Activa.
A esta escuela se puede acceder a través de la dirección web:http://cursostdah.educacionactiva.com/ y www.educacionactiva.com. .