jueves, 26 de marzo de 2015

Emilio calatatud y tdah


“Gracias a que soy juez de Menores he aprendido qué es el Trastorno por Déficit de Atención o el síndrome de Asperger”


Carlos Morán –¿Llegan muchos casos a los juzgados de Menores que tienen su origen en problemas de salud mental?
Emilio Calatayud–Es algo que va a más, pero lo primero que hay que tener en cuenta es que la justicia en general está cada vez más necesitada del apoyo de expertos en salud mental, de psiquiatras y psicólogos. Y luego debemos diferenciar entre la justicia de menores y la de adultos. En Menores, afortunadamente, tenemos el asesoramiento de los equipos técnicos de apoyo, que están integrados por trabajadores sociales, educadores, psicólogos, etc. Gracias a ellos podemos conocer las circunstancias personales, sociales, familiares, etc de los chavales que vamos a juzgar. En consecuencia, sabremos si tienen problemas con las drogas o si sufren desórdenes mentales. Es una gran ventaja a la hora de tomar decisiones. En cambio, en la justicia de adultos, habitualmente son los propios detenidos quienes deben demostrar su condición de enfermos. Los exámenes se hacen a instancias de parte: es decir, que los proponen la Fiscalía o las defensas. Hay que alegar, hay que probar… Y eso no siempre ocurre. Así que, por desgracia, muchas veces juzgamos a delincuentes adultos sin conocer sus verdaderas circunstancias personales y psicosanitarias.
C. M.–Los menores tienen más garantías.
Emilio Calatayud–En Menores es mucho más difícil que juzguemos a alguien sin conocer todas sus particularidades. Los chavales han de pasar obligatoriamente por el filtro de los equipos técnicos: es un requisito inexcusable, no una opción voluntaria. En consecuencia, lo normal es que se detecten los problemas de salud mental que puedan presentar. Nosotros, los jueces y fiscales de Menores, tenemos mucho más conocimiento de las personas a las que vamos a investigar o juzgar. Recibimos, si ese es el caso, a un enfermo. En adultos, a un delincuente. Esa es la gran diferencia entre la justicia de menores y la de mayores. Yo lo digo muchas veces: gracias a que soy juez de Menores he aprendido qué es el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) o cómo es una persona ‘border line’. Y he conocido a chavales que sufrían el síndrome de Asperger: son sabios despistados, niños con una enorme inteligencia pero que no tienen habilidades sociales como la picardía. Son esos chicos a los que siempre coge la Policía porque no hacen nada para escapar. Por ejemplo, hay uno joven trapicheando, ve venir a un policía y le pasa la droga a nuestro ‘sabio despistado’. Como es natural en estos casos, el ‘malo’ sale corriendo. Y pillan al ‘bueno’ con todo encima. Es muy, muy listo, pero no tiene ninguna malicia. No sabe. No ha hecho nada, pero él carga con la culpa.
Por eso no es raro que estos chavales, los que tienen Asperger, aparezcan como víctimas de delitos, pero también que sean utilizados como encubridores, como tapadera de una trastada… Pero todo esto lo hemos sabido hace relativamente poco tiempo. ¡A cuántos habremos condenado sin tener en cuenta que podían padecer alguno de estos trastornos! Por eso digo que la justicia está cada vez más necesitada del asesoramiento de profesionales de la salud mental. Pero que los padres no se asusten: que un niño tenga un problema mental no quiere decir necesariamente que vaya a ser un delincuente. Ni mucho menos. Lo que hay que hacer es ponerse en manos de los profesionales adecuados, porque estos problemas tienen solución. Es preciso detectarlos y tratarlos.
C. M.–¿Y qué hace un tribunal de Menores cuando le informan de que un chico que ha cometido un delito padece un trastorno mental?
Emilio Calatayud–Pues todo cambia. Si el delito es grave y hay que imponerle una medida de internamiento, irá a un centro que cuente con un equipo de especialistas en salud mental. Pero eso se reserva para los casos más graves, ya digo. Normalmente, intentamos trabajar con el menor sin sacarlo de su ambiente familiar, escolar, etc. Lo que está claro es que no solo hay que conocer el delito, sino las circunstancias que rodean al individuo que ha cometido ese delito. Es tan importante lo uno como lo otro.
C. M.–¿Pero están preparados los correccionales para atender a estos chicos?
Emilio Calatayud–Cada vez hay más psicólogos y psiquiatras en los centros de internamiento. De todas formas, en menores siempre hay que trabajar multidisciplinarmente. Y no solo en la fase de ejecución de la medida: también durante la instrucción y el juicio.
C. M.–¿Ha habido padres que se han enterado por el juzgado de que sus hijos sufrían un problema mental?
Emilio Calatayud–Sí, sí, se nos han dado varios casos de familias que no sabían que sus hijos tenían un TDAH o un síndrome de Asperger. Gracias a que los chavales entraron en la maquinaria judicial, se descubrieron los problemas. Y eso es bueno, porque han podido ponerles solución. Hombre, es evidente que hubiera sido preferible no llegar hasta ese extremo. Ya se sabe que el Derecho Penal debe ser el último recurso, pero más vale tarde que nunca. Y esos chicos lo único que necesitan es un tratamiento. Si lo hubieran tenido antes, lo más probable es que no hubieran cometido ningún delito. Yo todo esto lo he ido aprendiendo como juez de Menores. Una vez le pregunté al presidente de una Audiencia Provincial, no diré cuál, si sabía qué era un ‘border line’ o un ‘asperger’ y no tenía ni la más remota idea.

domingo, 1 de marzo de 2015

Esperanza de vida mas corta en los tdah?

Las personas con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) tienen el doble de posibilidades de fallecer de manera prematura, según un estudio publicado hoy por la revista británica «The Lancet».
Según la investigación, la primera que estudia la relación entre el TDAH y las muertes prematuras, los accidentes son la causa más común de muerte en personas que padecen ese transtorno.
El informe también puntualiza que las mujeres que padecen TDAH afrontan unas posibilidades más elevadas de fallecer que los hombres y que las probabilidades de muerte prematura se incrementan con la edad.
El estudio, liderado por el investigador de la universidad de Aarhus, en Dinamarca, Søren Dalsgaard, cubre a dos millones de daneses, entre los que se encuentran más de 32.000 personas con TDAH.
Dalsgaard, líder de la investigación, señaló que «el descubrimiento enfatiza la importancia de diagnosticar la dolencia pronto, especialmente en chicas y mujeres».
A pesar de ello, Dalsgaard puntualizó que es «importante aclarar» que, aunque el riesgo relativo de muerte prematura por padecer TDAH es «elevado», el riesgo absoluto es «bajo».
Por su parte, el profesor de psiquiatría de la SUNY Upstate Medical University en Nueva York Stephen Faraone valoró la investigación de sus colegas y señaló que «los líderes políticos deberían valorar estos datos y destinar parte de los recursos disponibles a investigaciones para ayudar a las personas con TDAH».
«Aunque hablar de muerte prematura puede preocupar a pacientes y familiares, pueden encontrar consuelo en que el número absoluto de fallecimientos es bajo y que estos riesgos pueden ser reducidos con el tratamiento correcto», subrayó Faraone.

Publicado en XL como encajar a los alumnos TDAH

Mi cabeza es como si tuviera mil pies".Con esta frase describió cómo se sentía, hace ya mucho tiempo, un pequeño de apenas siete años a su psicopedagoga. Tras el correspondiente análisis, el diagnóstico de la doctora Isabel Orjales Villar fue claro: tenía un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Aquel pequeño se llamaba y se llama José Antonio Madrid y tiene en la actualidad 23 años. «Efectivamente, parecía que mi cabeza tuviera mil pies. ¡Era un terremoto!», afirma hoy. «Ahora está en su sitio. Eso sí, mi esfuerzo me ha costado... y me sigue costando. Cuando tienes TDAH, nunca puedes bajar la guardia». José Antonio está orgulloso. Estudia tercer curso de Magisterio Infantil y quiere especializarse en Educación Especial. Las estadísticas contribuyen a explicar su satisfacción: este trastorno neurológico es el responsable de un 20 o un 25 por ciento de los casos de fracaso escolar en España.
Entre aquella lejana visita a la psicopedagoga y la actualidad, José Antonio ha atravesado toda una vida escolar en la que ha vivido situaciones de todo tipo. Desde profesores que no sabían de qué les estaban hablando cuando mencionaban estas siglas hasta otros los menos, dice él que han estado dispuestos a hacer un esfuerzo extra por llevar su aprendizaje a buen término. Todavía hoy mienta a estos 'ángeles' con nombres y apellidos. Y también rememora otros momentos duros. Con compañeros que lo miraban raro o lo criticaban si sentían que el profesor que se implicaba más de lo habitual le estaba dando un trato de favor. «Hoy, me los encuentro en la universidad y nos saludamos tranquilamente. Eso son cosas de críos». Con una tasa de incidencia que ronda el 5 por ciento (algunos estudios lo elevan hasta el 10 o incluso el 20 por ciento), en cada clase de 30 estudiantes nos encontraríamos con uno o dos casos de media. No se trata pues de un problema menor... Aunque sí muy desconocido todavía. Un paso adelante se ha producido con la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), más conocida como ley Wert. Su aplicación progresiva empezó el pasado mes de septiembre, con algunos cursos de primaria. En junio se podrán ver sus primeros resultados.
«Este reconocimiento legal de las necesidades educativas especiales de los menores con TDAH ha sido una de las reivindicaciones de nuestra federación», explica Fulgencio Madrid, presidente de la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (Feaadah) y padre de José Antonio Madrid. «Pero el desarrollo de esta ley sigue correspondiendo a cada comunidad autónoma, y aquí todavía seguimos viendo muchas diferencias entre regiones».En algunos casos, como en Murcia o Navarra, sostiene, se están haciendo las cosas bien, pero falta mucho camino por recorrer. Fulgencio echa de menos unos protocolos claros que conecten a los familiares con el sistema de salud y el sistema educativo. Y echa de menos mayor flexibilidad: «La ley dice que los chavales deben tener unos conocimientos para obtener su título. Pero ¿qué importa que lo manifiesten de un modo u otro? Si a un chaval le cuesta más escribir a mano, ¿por qué no dejarle hacer un examen con ordenador? O si vemos que por escrito no demuestra todos los conocimientos que realmente ha adquirido con mucho más esfuerzo que sus compañeros, ¿por qué no permitirle que haga una prueba oral?».
Antonio Nieva Martínez es orientador educativo del colegio Sagrado Corazón de Chamartín (Madrid), un centro concertado que se distingue por ofrecer una educación inclusiva para alumnos con necesidades especiales. «Nosotros tenemos una serie de pautas estipuladas, refrendadas por los especialistas, que aplican los profesores y los tutores a los alumnos». Por ejemplo: además de proporcionarles más tiempo en los exámenes, es importante presentarles el texto de las preguntas de una manera visualmente estructurada para ayudarlos en la lectura y la comprensión. «Además, a última hora del día, el tutor o profesor hace un seguimiento para ver si ha anotado las tareas del día y si lleva todo lo necesario para hacer los ejercicios en casa... En ocasiones, les asignamos un compañero que los ayuda en estas tareas de acompañamiento». Sobre la ley Wert, concluye: «Es muy útil porque sabemos que hay que aplicar a estos alumnos unas medidas de adaptación que son obligatorias. Pero al mismo tiempo pone toda la responsabilidad en el profesor y en el tutor. Hay una imposición por ley para atenderlos, y eso es positivo; pero al mismo tiempo no se dan los medios necesarios. Faltan recursos».
Falta de atención, dificultad para seguir las instrucciones hasta el final o para organizarse, distracción y facilidad para perder las cosas u olvidar las tareas diarias. Dificultad para permanecer sentado y para estar quieto mueve o retuerce las manos o los pies, corre, habla en exceso y responde antes de que se haya terminado de formular la pregunta, interrumpe... Con estas palabras define los posibles síntomas del TDAH el Manual estadístico y de diagnóstico de los trastornos mentales (abreviado como DSM-5, porque va por su quinta edición, es algo así como la biblia para los profesionales de la salud mental), que reconoce tres tipos distintos de TDAH: el tipo predominantemente inatento, el tipo predominantemente inactivo impulsivo y el combinado.«Hay tres características muy singulares resume la doctora Carmen Moreno, que trabaja en la Unidad de Adolescentes del Departamento de Psiquiatría del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, aunque no tienen por qué darse las tres en cada paciente. Una es la hiperactividad, parece que tienen el motor puesto. Otra es que son muy impulsivos y les cuesta inhibir determinadas respuestas: acaban diciendo lo primero que se les pasa por la cabeza. Y, por último, les cuesta sostener la atención en el tiempo». 
Esta especialista, que asegura que una detección precoz es fundamental «para no acabar colgándole a un pequeño de 11 años la etiqueta de niño con trastorno de conducta», pone el acento en las consecuencias que tiene para la autoestima. «Imagínate a una persona con estas características en clase: aunque no tenga mala intención, acaba siendo disruptivo. Molesta a sus compañeros y puede terminar granjeándose su enemistad. A menudo presenta muchas dificultades en el ámbito social, en clase, pero también en el patio, en actividades menos académicas». ¿Solución? «Los colegios necesitan darse cuenta de que es una situación relativamente frecuente y de que puede haber muchas mejorías si se hacen pequeñas adaptaciones».
Steve Jobs, Tom Cruise, Michael Phelps o Richard Branson fundador de la aerolínea Virgin son algunos de los rostros conocidos afectados por este trastorno. O el psiquiatra Luis Rojas Marcos, quien, aunque sin diagnóstico, también atravesó su periodo escolar en Sevilla con TDAH. Ha recordado en alguna ocasión cómo empezó a suspender a los 9 o 10 años. Hasta que a los 14 suspendió todo. «Te preguntas: 'Qué me pasa, por qué soy así'. Pero el tema de la impulsividad y la falta de atención no se conocía: se te veía como a un niño que no quería funcionar».Hoy sabemos que no es eso. Su trastorno tiene un nombre, unas causas neurológicas y unas pautas de comportamiento en casa y en el aula. Uno de los mayores especialistas en el tema, el neurólogo norteamericano Russell Barkley, es tajante: «No se puede negar la intervención porque sea cara. Más caro es no hacer nada. El fracaso escolar resulta enormemente costoso para la sociedad. Se recaudarán menos impuestos relacionados con estos futuros trabajadores, que tendrán peores trabajos, peores sueldos y serán más gravosos para la sanidad».

lunes, 23 de febrero de 2015

Estudio genetico internacional del tdah



Estudio genetico internacional del tdah

El Grupo de Investigación en Psiquiatría, Salud Mental y Adicciones del Instituto de Investigación Vall d’Hebron (VHIR) ha participado en el mayor estudio genético internacional realizado hasta ahora en trastornos psiquiátricos, que ha involucrado a más de 300 investigadores y 250 instituciones, liderados por la Universidad de Queensland (Australia). El trabajo, publicado en Nature Genetics, ha analizado las cinco patologías psiquiátricas más frecuentes y con mayor impacto personal y social (esquizofrenia, trastorno bipolar, depresión mayor, trastorno por déficit de atención e hiperactividad y autismo) y ha determinado la carga genética de cada una de ellas gracias a la gran muestra de individuos incluidos en el trabajo. Además, uno de los grandes hallazgos del estudio es que también hay una base genética compartida entre algunas de estas patologías
genetica
Los investigadores que han participado en el estudio. De izquierda a derecha, Miquel Casas, Marta Ribasés, Josep Antoni Ramos-Quiroga y Cristina Sànchez-Mora, investigadores del Grupo de Psiquiatría, Salud Mental y Adicciones del VHIR. A la derecha, Bru Cormand, del Departamento de Genética de la Universidad de Barcelona (UB) y del Centro de Investigación en Red de Enfermedades Raras (Ciberer).
Los investigadores que han participado en el estudio. De izquierda a derecha, Miquel Casas, Marta Ribasés, Josep Antoni Ramos-Quiroga y Cristina Sànchez-Mora, investigadores del Grupo de Psiquiatría, Salud Mental y Adicciones del VHIR. A la derecha, Bru Cormand, del Departamento de Genética de la Universidad de Barcelona (UB) y del Centro de Investigación en Red de Enfermedades Raras (Ciberer).
Los investigadores del VHIR han liderado el equipo español que participa en este estudio y que conforma un grupo consolidado de expertos en trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) integrado en un consorcio internacional: el International Multicentre persistent ADHD Genetics Collaboration (IMpACT). Este grupo, en el que también participan Bru Cormand, del Departamento de Genética de la Universidad de Barcelona (UB) y del Centro de Investigación en Red de Enfermedades Raras (Ciberer), y Mónica Bayés, del Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG-PCB), ha contribuido al estudio con datos genéticos de pacientes con este trastorno e individuos control, recopilados gracias a otro trabajo específico de TDAH realizado en el marco de un proyecto colaborativo de La Marató de TV3 de trastornos psiquiátricos del año 2008.
Un estudio GWAS, único en psiquiatría, que incluye más de 75.000 personas
Este trabajo ha analizado conjuntamente, por primera vez, datos de diferentes estudios de tipo GWAS (de las siglas en inglés de Genome-Wide Association Study) en trastornos psiquiátricos para determinar si hay factores genéticos comunes entre estas patologías. Hasta ahora, los estudios previos en muestras de gemelos o familiares habían determinado que había una gran carga genética en estas patologías en este contexto de parentesco, pero este estudio ha permitido cuantificar directamente la base genética asociada a estos trastornos, y lo ha hecho en una muestra de más de 75.000 individuos. Hay causas genéticas atribuibles a alteraciones cromosómicas u otras variaciones, pero este trabajo ha estudiado la heredabilidad asociada sólo a polimorfismos de un único nucleótido (SNP) de la cadena de ADN, es decir, pequeñas variaciones que consisten únicamente en un cambio fortuito de una única pieza del mapa genético y que son el tipo de alteración más frecuente.
 Evidencia de la carga genética asociada a SNP específica y compartida entre los cinco trastornos psiquiátricos estudiados. Fuente: VHIR.
Evidencia de la carga genética asociada a SNP específica y compartida entre los cinco trastornos psiquiátricos estudiados. Fuente: VHIR.
Gracias a metodologías como el GWAS es posible estudiar millones de SNP de cada individuo y encontrar evidencias de similitudes genéticas entre personas con el mismo trastorno. “Los resultados han evidenciado que los pacientes afectados por patologías psiquiátricas comparten más SNP entre ellos que con el grupo control. Por ejemplo, los pacientes afectados de esquizofrenia, como grupo, comparten más SNP entre ellos que con el grupo control, de forma que en el estudio se ha identificado cuál es la carga genética asociada a SNP en cada uno de los trastornos”, explica Marta Ribasés, del Laboratorio de Psiquiatría Genética del VHIR y del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Vall d’Hebron (HUVH). En los pacientes con esquizofrenia la heredabilidad asociada a SNP es del 23 por ciento; en los pacientes con trastorno bipolar, del 25 por ciento; en el caso de la depresión mayor, del 21 por ciento; en el del TDAH, del 28 por ciento; y en el autismo, del 17 por ciento.
La esquizofrenia y la depresión comparten carga genética
En la práctica clínica, en algunos pacientes a menudo cohabita más de un trastorno psiquiátrico. Este hecho había sido muy criticado y atribuido a artefactos de las clasificaciones diagnósticas. Este estudio, además de identificar similitudes genéticas dentro de cada uno de los cinco grandes trastornos psiquiátricos, también ha establecido similitudes genéticas compartidas entre estos trastornos de dos en dos, sobre la base de las combinaciones que se ven más a menudo en las consultas.
Hay una fuerte correlación genética asociada a SNP entre esquizofrenia y bipolaridad, una correlación más moderada entre esquizofrenia y depresión mayor, entre trastorno bipolar y depresión mayor, y entre TDAH y depresión mayor, mientras que la correlación es mucho menor entre esquizofrenia y autismo, y entre TDAH y autismo. Este último resultado ha sorprendido al equipo del VHIR ya que no es el esperado sobre la base de su experiencia clínica. “Estos resultados son contundentes pero no concluyentes”, afirma Josep Antoni Ramos-Quiroga, del Laboratorio de Psiquiatría Genética del VHIR, del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Vall d’Hebron (HUVH) y coordinador del equipo español. “El TDAH y el autismo son las patologías que presentan menos heredabilidad compartida y, al mismo tiempo, son las dos patologías de las que se ha recopilado una muestra menor. Eso sin duda debe haber afectado a su poder estadístico, por lo que posiblemente los resultados están infravalorados”, añade.
Es muy necesario valorar el hecho de poder trabajar en grandes consorcios internacionales para realizar estudios con el mayor número de muestras posible, sobre todo en los trastornos psiquiátricos, que desde el punto de vista genético son muy heterogéneos. Los resultados apuntan a que algunos síntomas que caracterizan los trastornos mentales tienen factores de riesgo comunes y concluyen que vale la pena sumar esfuerzos para lograr identificar cuáles son exactamente estos SNP en cada una de las patologías.
Estos hallazgos están aún lejos de suponer un beneficio tangible para las personas afectadas por trastornos psiquiátricos en términos de diagnóstico, de pronóstico o de tratamiento, pero sí son importantes en la medida en que ayudan a entender por qué los trastornos se comportan de determinada manera, gracias al potencial de los avances en tecnología genómica. Incluso podrían permitir establecer el riesgo de tener un trastorno cuando ya se tiene otro y, a partir de esta información, poner en marcha medidas preventivas para unos trastornos  responsables de un tercio de las discapacidades a nivel mundial y que pueden causar enormes cargas personales y sociales a pacientes, familia y sociedad.

jueves, 29 de enero de 2015

Primeras jornadas de TDAH en Telde


Primeras Jornadas de TDAH en Telde





ADECUACIÓN-4-AL-TDAH-EN-EL-AULA-TERRASSA-BARCELONANuestra ciudad se debe sentir orgullosa de acoger estas 1ª JORNADAS DE ABORDAJE GLOBAL DE TDAH DE EDUCACIÓN, SANIDAD Y FAMILIA que celebrarán el 5 y 6 de Febrero en el Teatro Juan Ramón Jiménez.
Unas jornadas organizadas conjuntamente por la Asociación de TDAH Gran Canaria y la Concejalía de Educación del M.I. Ayuntamiento de Telde y que cuenta con la colaboración del Cabildo de Gran Canaria y del Gobierno de Canarias.
Será un encuentro de primer nivel que se desarrollará a través de tres momentos claves:
  • La I Cumbre Nacional que reunirá a los principales responsables de los servicios que concurren en la atención de los sujetos diagnosticados como TDAH.
  • El I encuentro de alumnos y alumnas diagnosticados como TDAH.
  • Las 1ª Jornadas, abiertas a todos los interesados.
Una oportunidad única para reflexionar sobre las respuestas que la sociedad le da a estos sujetos.

miércoles, 21 de enero de 2015

Metilfeniidato y reduccion de acidentes

Tomar medicamentos para el trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) podría reducir el riesgo de los jóvenes pacientes de lesionarse a sí mismos de forma accidental. Los investigadores compararon los expedientes médicos de 4.934 niños y adolescentes de 6 a 19 años a los cuales se había prescrito metilfenidato en alguna ocasión y habían acudido a urgencias por un traumatismo al menos una vez entre 2001 y 2013.
En total, los pacientes tuvieron más de 8.400 admisiones a urgencias relacionadas con un traumatismo. Más de 6.400 visitas a urgencias ocurrieron cuando los pacientes no tomaban metilfenidato, en comparación con las 2.000 visitas de quienes estaban tomando el fármaco. Tras considerar la edad de los pacientes y la estación del año en que ocurrieron las lesiones (más frecuentes en verano), los investigadores encontraron que los niños y adolescentes que tomaban metilfenidato tenían un 9% menos de probabilidades de lesionarse que los que no lo tomaban.
Los adolescentes mayores fueron menos propensos a acudir a urgencias por un traumatismo mientras tomaban su medicamento para el TDAH. El riesgo de los mayores de 16 años se reducía un 32% mientras tomaban metilfenidato, frente a una disminución del 7% entre los más jóvenes.

viernes, 2 de enero de 2015

Estudios geneticos sobre el tdah

Un estudio español publicado en Revista de Neurología realiza una actualización del principal grupo de genes que se ha relacionado con la susceptibilidad al trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) o con la respuesta farmacológica a distintos fármacos utilizados en el tratamiento del TDAH, en diversos estudios de asociación y metaanálisis.
Diferentes estudios han avalado la importancia de la carga genética en la susceptibilidad a presentar TDAH. Los trabajos realizados señalan genes del sistema dopaminérgico, como el gen que codifica para el transportador de dopamina (DAT1 SLC6A3) y para el receptor D4 de dopamina (DRD4); del sistema noradrenérgico, como el gen codificante del receptor adrenérgico α2A (ADRA2A), el gen COMT que codifica para la enzima catecol-O-metiltransferasa y el gen que codifica para latrofilina 3 (LPHN3), como genes candidatos a participar en la susceptibilidad al TDAH, implicados en la respuesta farmacológica y en el riesgo de presentar trastornos de conducta asociados.
El estudio concluye que, aunque en los últimos años se ha incrementado el número de estudios farmacogenéticos realizados acerca del TDAH, los resultados obtenidos son dispares entre ellos. Son necesarios estudios integradores y metaanalíticos para poder desarrollar un tratamiento más personalizado del TDAH.